El cartel cubano
Actualizada en octubre de 2026 · Redacción de yuistudio
El cartel de cine cubano es una de las escuelas de diseño gráfico más conocidas del mundo. Desde 2023 la colección de carteles del ICAIC forma parte del registro Memoria del Mundo de la UNESCO. Esta es su historia, quién los hizo y por qué siguen funcionando.
Antes de 1959: la revista Carteles
Quien busca "carteles cuba" encuentra también una revista. Carteles se fundó en La Habana en 1919, la dirigió Oscar H. Massaguer y se publicó hasta 1960. Pasó de mensual a semanal en 1927 y cubría espectáculos, deportes, vida social y, desde los años veinte, política. Sus portadas a color, con caricaturas y motivos cubanos, fueron durante décadas una escuela de ilustración y humor gráfico. Allí publicaron dibujantes como Andrés García Benítez y Horacio Rodríguez Suria, y escritores como Alejo Carpentier.
El ICAIC y un cartel distinto
El Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) se fundó en marzo de 1959. Su primer cartel lo hizo Eduardo Muñoz Bachs en 1960 para Historias de la Revolución. El impulsor de esta cartelística fue Saúl Yelín, que reunió a diseñadores con oficio publicitario y a artistas jóvenes.
La idea era romper con el cartel de cine comercial. Fuera los grandes retratos de las estrellas, las escenas de la película y los eslóganes. Cada diseñador tenía libertad para contar la película con una sola imagen, a veces una metáfora que solo se entendía después de verla. Esos carteles se colgaban en la calle, en los soportes de las aceras de La Habana.
Serigrafía: la técnica que les dio el aspecto
Casi todos se imprimieron en serigrafía, a mano, en el taller del propio ICAIC, con un formato habitual de 51 por 76 centímetros. La técnica obligaba a trabajar con pocas tintas planas, sin degradados ni fotografía, y eso explica buena parte del estilo: colores fuertes, formas recortadas y letras dibujadas. Los serigrafistas del taller resolvían a mano los problemas técnicos de cada tirada y su trabajo forma parte del resultado tanto como el diseño.
Los diseñadores
Los nombres que más se repiten son Eduardo Muñoz Bachs, Antonio Fernández Reboiro, René Azcuy, Alfredo Rostgaard, Rafael Morante y Antonio Pérez (Ñiko). También hicieron carteles Julio Eloy Mesa y pintores como Raúl Martínez y Servando Cabrera. Cada uno tenía una mano reconocible: el dibujo suelto y humorístico de Muñoz Bachs, el contraste seco de Azcuy, las composiciones psicodélicas de Reboiro.
De la calle al patrimonio
La Cinemateca de Cuba guarda la colección y la ha catalogado durante años, con especialistas como Sara Vega. En 2017 entró en el registro nacional del programa Memoria del Mundo. En 2018 los más de 3.000 carteles producidos entre 1960 y 1980 fueron declarados Patrimonio Cultural de la Nación. El 18 de mayo de 2023 la UNESCO inscribió la colección en el Registro Internacional Memoria del Mundo, junto con las Actas Capitulares del Ayuntamiento de La Habana.
La tradición no se cortó. Generaciones más jóvenes siguen haciendo carteles de cine en Cuba, ahora diseñados en el ordenador, y muchos todavía se imprimen en serigrafía.
Lo que un negocio puede aprender de estos carteles
Un cartel del ICAIC tenía que funcionar en la acera, frente a alguien que pasaba caminando. Por eso contaba una sola idea, con pocas tintas y letras grandes. Es lo mismo que necesita hoy el cartel de una cafetería, la etiqueta de un producto en el estante o una publicación que alguien ve medio segundo en el móvil.
Cuando diseñamos carteles y publicidad o material para imprimir, partimos de esa escuela: una imagen clara antes que muchas cosas a la vez, y colores que aguanten la imprenta.